Siete Mil Millones de Aplausos a la Democracia Verdadera

Profesor Moti Nissani (Wayne State University, Michigan, USA)

Traducido por Carolina Herrán (Cuesta Blanca, Córdoba, Argentina)

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La felicidad está en la libertad, y la libertad en el coraje. – Pericles de Atenas                                                                                                                                

Resumen: la democracia real (o directa) proporciona la manera menos defectuosa de gobernar países, organizaciones que trabajan por mejorar el mundo, e instituciones. En una democracia real, es el pueblo mismo quien hace todas las grandes decisiones políticas, legales, y judiciales. Para evaluar objetivamente la evidencia abrumadora a favor de la democracia real, tenemos que superar al menos tres barreras conceptuales. Algunos aspectos destacados del antiguo programa de la democracia ateniense demuestran que Atenas fue mucho mejor gobernada que cualquier "democracia" contemporánea. Dos recientes referendos y el sistema de gobierno de la Filarmónica de Berlín indican de un modo contundente que la democracia real es igual de eficaz en el mundo contemporáneo como lo había sido en la antigua Grecia.

Pnyx

<El Pnyx:  "En este lugar se reunía la Ekklesía (asamblea del pueblo ateniense) desde el siglo VI a. C">

Estrategas revolucionarios deben preguntarse ¿Cómo podemos estructurar mejor nuestro propio movimiento? Y ¿A qué tipo de marco político debemos aspirar una vez que releguemos el Complejo Banca-Militarista al basurero de la historia? La respuesta a ambas preguntas es la misma: democracia verdadera (o directa).

Democracia, para los griegos, quienes acuñaron la palabra, significaba "poder del pueblo" o "gobierno del pueblo". Tal vez el ejemplo mejor conocido de una verdadera democracia altamente avanzada y altamente alfabetizada, sea Atenas y sus democracias hermanas de la antigua Grecia. Allí, todas las decisiones políticas, legales y judiciales significativas fueron hechas directamente por el pueblo. La Atenas democrática fue a la guerra sí, y sólo sí, la mayoría votó a favor; un hombre fue exiliado o condenado a muerte, sí, y sólo sí, sus conciudadanos lo decretaron.

EnemigosEE.UU., Gran Bretaña, Francia –e incluso la mejor gobernada Islandia–­ pueden o no tener elecciones libres, pero no son democracias. De este modo, en los EE.UU., incluso cuando las elecciones no están amañadas, una vez en el poder, los ganadores desafían rutinariamente los sentimientos de los votantes. Así, por ejemplo, la mayoría de los estadounidenses no deseaban ir a la guerra en 1917, se oponían a la colonización y la pulverización de Irak, y nunca han estado a favor del programa permanente de su país de masacre y devaste medioambiental. Pero en una "democracia" al estilo americano, las preferencias de la mayoría son frecuentemente ignoradas.

 


<Juan O’Gorman, Los Enemigos del Pueblo Mexicano>

Eduardo Galeano captura de un modo fantástico la esencia de las democracias contemporáneas:

Galeano“El otro día yo escuché a un cocinero que reunió a las aves, a las gallinas, a los gansos, a los pavos, a los faisanes, y a los patos. Yo escuché lo que el cocinero les decía. El cocinero les preguntaba con qué salsa querían ser comidas. Una de las aves -creo que era una humilde gallina- dijo ‘nosotras no queremos ser comidas de ninguna manera’, y el cocinero aclaró, ’eso está fuera de la cuestión’. Me pareció interesante esa reunión, porque es una metáfora del mundo; el mundo está organizado de tal manera que tenemos el derecho de elegir la salsa con la que seremos comidos”.

Las barreras conceptuales contra la democracia verdadera

Nuestra tarea no es simplemente demostrar la superioridad de la democracia genuina frente a todos los demás sistemas políticos conocidos, sino también dejar de lado los prejuicios arraigados.

Barrera 1: Sistema de propaganda del nacimiento a la muerte. La democracia genuina – junto con la compasión y la racionalidad – plantea la mayor amenaza para los enemigos de la sociedad abierta. No es de extrañar entonces que desde la infancia se nos ha inculcado en su contra. Nos han mentido sin cesar sobre las virtudes de la república romana, por una parte, y sobre los horrores de la "ley de la calle" griega, por otra parte.

Barrera 2: La oposición de los intelectuales. A lo largo de los siglos, egoístas y brillantes oligarcas se han reído de la verdadera democracia. Un historiador de la Antigua Grecia, señalaba en 1900 que "pocas cosas son tan extrañas" como el espectáculo de algunos intelectuales atenienses y pensadores de primer nivel "desviando la atención fuera de su propio país libre para mirar con admiración la constitución de Esparta”, donde no se hubiese tolerado que un pensador libre siguiera abriese su boca.

La falsificación del registro histórico en beneficio propio continúa hasta este mismo día. Karl Popper:

“La historia de la guerra del Peloponeso y de la caída de Atenas está todavía relatada, bajo la influencia de la autoridad de Tucídides, de tal forma que la derrota de Atenas se nos presenta como la prueba definitiva de la peligrosa debilidad moral del sistema democrático. Pero este punto de vista constituye una mera deformación tendenciosa, y es otra cosa muy diversa lo que dicen los hechos conocidos. La principal responsabilidad por la pérdida de la guerra corresponde a los oligarcas traidores que conspiraban continuamente con Esparta (…) A menudo se nos presenta la caída de Atenas y la destrucción de las murallas como el resultado final de la gran guerra iniciada en 431 a.C. Pero es en esta versión de los hechos donde reside la principal desfiguración, pues la verdad es que los demócratas siguieron luchando. En un primer momento sólo setenta rebeldes comenzaron a preparar, bajo el mando de Trasíbulo y Anito, la liberación de Atenas, donde Critias [el tío de Platón y el jefe de los oligarcas] asesinaba, entre tanto, decenas y decenas de ciudadanos; durante los ocho meses de su reinado de terror la mortandad fue «casi mayor que la provocada por los Espartanos durante los diez años de Guerra.”

<Trasíbulo, recibiendo una corona de oliva por su derrota frente a los Tiranos >

“Pero después de ocho meses (en 403 a.C.), Critias y la ciudadela espartana fueron atacados y derrotados  por los demócratas, que se establecieron en el Pireo, y los dos tíos de Platón perdieron la vida en la batalla. Sus secuaces oligárquicos prosiguieron algún tiempo el reinado del terror en la ciudad de Atenas, pero sus fuerzas fueron presa del desorden y la disolución. No habiéndose mostrado capaces de gobernar, finalmente fueron abandonados por sus protectores espartanos, quienes celebraron un tratado con los demócratas. La paz restableció la democracia en Atenas. Así, la democracia como forma de gobierno demostraba poseer una fuerza superior aún bajo las pruebas más severas, e incluso sus propios enemigos comenzaron a considerarla invencible.”

Por otra parte, los escritos de los enemigos de la democracia han sido deliberadamente preservados, mientras que los escritos de los amigos y defensores de las democracias, desde Demócrito a Thomas Paine, desde Mohandas Gandhi al Subcomandante Marcos, han sido incinerados o ignorados por los poderes que gobiernan. Por lo tanto, nos quedamos con la impresión de que los pensadores más creativos se han opuesto a la democracia genuina.

Barrera 3: La facción gobernante de los Revolucionarios de América era completamente anti-demócrata. Para los estadounidenses, todavía hay una barrera más conceptual para la aceptación de la democracia genuina. Algunos padres fundadores eran auténticos demócratas, pero la facción ganadora, falsa e intencionadamente, equipara la democracia con la ley de la calle

A los ciudadanos de los EE.UU. se les enseña a admirar a los fundadores revolucionarios de su república. Sin embargo, los estadounidenses a menudo no recuerdan cuán adversos algunos de estos fundadores fueron a la Carta de Derechos; la forma en que procedieron a traicionar a sus compatriotas mediante el establecimiento del Primer Banco de los Estados Unidos controlado por Rothschild; cómo brutalmente reprimieron levantamientos populares; y cuán cerca llegaron, durante las presidencias de Adams, Lincoln, Wilson, u Obama, a establecer una dictadura. Estas traiciones han sido pasadas por alto por el registro oficial, por lo que a los estadounidenses les resulta difícil creer que estos hombres de principios, valientes y brillantes, hayan elegido un sistema político inferior para sus contemporáneos y descendientes.

Democracia ateniense

Algunas de las ventajas de la democracia genuina son inmediatamente evidentes. A diferencia de las repúblicas occidentales contemporáneas, en Atenas las promesas hechas a la gente no podían romperse tan fácilmente, porque el pueblo estaba siempre a cargo. Los atenienses influyentes (especialmente los oligarcas) eran tan sobornables como sus contrapartes occidentales contemporáneos. Pero en un sistema donde el poder real, en todo momento, residía en la ciudadanía, el daño era más limitado. El sistema de información en Atenas nunca fue tomado por los oligarcas. Los atenienses respiraban un aire más limpio, bebían agua libre de químicos, y araban suelos saludables para su sustento; sus escuelas eran privadas (no estatales), y practicaban actividad física a diario; estaban, así, mental y físicamente, en mejor forma que los estadounidenses contemporáneos. Por lo tanto, en Atenas, los seres humanos estuvieron más cerca de su potencial intelectual, artístico y cívico. En una democracia genuina como en Atenas, las organizaciones disidentes no podían ser fácilmente cooptadas, las elecciones y los juicios no podían ser amañados tan sencillamente, y los asesinatos por motivos políticos eran raros. En general, el sistema ateniense sirve al interés público mucho mejor que la oligarquía estadounidense.

Los antiguos griegos reconocieron la relación entre la democracia genuina y la grandeza. El historiador Heródoto, quien no era ateniense, percibe claramente la conexión causal entre la libertad y la excelencia:

"Así los atenienses aumentaron en fuerza. Y está clarísimo, no sólo con este ejemplo, sino con muchas otras realidades, que la libertad es una cosa excelente. Porque, incluso si los atenienses mientras continuaban bajo el dominio de los tiranos no eran un ápice más valientes que ninguno de sus vecinos, en el momento en que sacudieron el yugo, llegaron decididamente a serlo. Estas cosas demuestran que mientras experimentaban la opresión se dejaban golpear, ya que entonces trabajaban para un amo; pero tan pronto consiguieron su libertad, cada hombre estaba ansioso por hacer lo mejor a su alcance por sí mismo. Así pasaron las cosas ahora con los atenienses”.

Pericles, un ateniense influyente antes y durante parte de la Guerra del Peloponeso, lo dijo de este modo:

Pericles
<Pericles de Atena, 495 (?)-429 a.C>

“Nuestro sistema político no compite con instituciones que tienen vigencia en otros lugares. Nosotros no copiamos a nuestros vecinos, sino que tratamos de ser un ejemplo. Nuestra administración favorece a la mayoría y no a la minoría: es por eso por lo que la llamamos democracia. Nuestras leyes ofrecen una justicia equitativa a todos los hombres por igual, en sus querellas privadas. Pero esto no significa que sean pasados por alto los derechos del mérito. Cuando un ciudadano se distingue por su valía, entonces se lo prefiere para las tareas públicas, no a manera de privilegio, sino de reconocimiento de sus virtudes, y en ningún caso constituye obstáculo la pobreza (…) La libertad de que gozamos abarca también la vida corriente; no recelamos los unos de los otros, y no nos entrometemos en los actos de nuestros vecinos, dejándolos que sigan su propia senda (...) Pero esta libertad no significa que quedemos al margen de las leyes. A todos se nos ha enseñado a respetar a los magistrados y a las leyes y a no olvidar nunca que debemos proteger a los débiles. Y también se nos enseña a observar aquellas leyes no escritas cuya sanción sólo reside en el sentimiento universal de lo que es justo (...)”

“Nuestra ciudad tiene las puertas abiertas al mundo; jamás expulsamos a un extranjero (...) Somos libres de vivir a nuestro antojo y, no obstante, siempre estamos dispuestos a enfrentar cualquier peligro (...) Amamos la belleza sin dejarnos llevar por las fantasías, y si bien tratamos de perfeccionar nuestro intelecto, esto no debilita nuestra voluntad (...) Admitir la propia pobreza no tiene entre nosotros nada de vergonzoso; lo que sí consideramos vergonzoso es no hacer ningún esfuerzo por evitarla. El ciudadano ateniense no descuida los negocios públicos por atender sus asuntos privados (...) No consideramos inofensivos, sino inútiles, a aquellos que no se interesan por el Estado; y si bien sólo unos pocos pueden dar origen a una política, todos nosotros somos capaces de juzgarla. No consideramos la discusión como un obstáculo colocado en el camino de la acción política, sino como un preliminar indispensable para actuar prudentemente (...) Creemos que la felicidad es el fruto de la libertad y la libertad, el del valor, y no nos amedrentamos ante el peligro de la guerra (…) Resumiendo: sostengo que Atenas es la Escuela de Grecia y que todo individuo ateniense alcanza en su madurez una feliz versatilidad, una excelente disposición para las emergencias y una gran confianza en sí mismo.”

A diferencia de Estados Unidos, que siempre ha fomentado los gobiernos oligárquicos en su imperio, los atenienses fomentaron democracias genuinas en el suyo.

Legisladores atenienses entendían las debilidades humanas, y sabían por experiencia amarga cómo el soborno podía socavar la justicia. Obviamente, es más fácil sobornar y deformar la pasión por la justicia en un juez que un jurado, y por lo tanto, todos los juicios involucraban un jurado únicamente de conciudadano. El pueblo, y no expertos asalariados, era considerado más calificado para decidir en casos judiciales. No había ningún juez diciéndole a la gente que su deber era servir una ley abstracta (y no simplemente la justicia). Tampoco había un sistema de apelación que involucrara la decisión únicamente de un juez, que a menudo, en América, anula el veredicto del pueblo. El fallo terminante, inevitablemente, quedaba en manos de los propios conciudadanos del acusado.

Pero los jurados atenienses eran definitivamente corruptibles también. Para minimizar ese problema, los miembros del jurado en casos importantes eran seleccionados al azar de todo el cuerpo de ciudadanos, siendo 500 o más (aproximadamente 2,5% del número total de ciudadanos). A menudo el número de casos era demasiado pesado, y entonces la cantidad de miembros del jurado para cada juicio en particular se reducía a 50. Ahora bien, un hombre rico podría haber tratado de sobornar a los cincuenta, entonces el ordenamiento jurídico ponía una salvaguardia contra esa eventualidad: la decisión de que 50 de los 500 miembros del jurado se asignarían a cada caso por sorteo justo antes del comienzo del juicio.

Los atenienses sabían que no se podía confiar en los trepadores buscadores de poder, por lo que llenaron muchas oficinas públicas importantes por sorteo. Además, la mayoría de los titulares de cargos mantuvieron sus posiciones por períodos muy cortos. De esta manera, Atenas evitaba, en cierta medida, un problema clave en todos los demás sistemas políticos existentes: el ascenso de los psicópatas.

Los atenienses no otorgaron recortes impositivos a sus ciudadanos ricos, evitando así una creciente desigual distribución de la riqueza. Respetaban la propiedad privada y la riqueza, pero contaban con que su clase ociosa haría mejores contribuciones al bien común patrocinando festivales musicales o dramas (otra palabra griega), por ejemplo. Cuando la mayoría decidió ir a la guerra, los ricos también tenían que arriesgar sus vidas. Más aún, en tiempos de guerra, se espera que cada hombre rico contribuyera con un barco a la marina de la ciudad. De aquí es que proviene nuestra palabra liturgia (servicio público; literalmente, un edificio público).

El declive contemporáneo de repúblicas como EE.UU. o Italia se puede explicar en parte por su sistema bancario y de creación de dinero. En estas repúblicas, los banqueros responsables de la creación de dinero tratan de mantener la impresión de que los bancos centrales, privados y con fines de lucro, están bajo la órbita del control público. Lo atestiguan por ejemplo los nombres que eligen para sus principales instituciones: Banco de Pagos Internacionales, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Reserva Federal, Banco de Inglaterra, Primer Banco de los Estados Unidos. En realidad, estas instituciones están controladas por unas pocas familias de banqueros. Los políticos, los medios de comunicación, los economistas comprados, simulan que estas instituciones de control privado sirven al interés público, pero lo que realmente sucede es lo contrario: el único objetivo de estas instituciones es enriquecer aún más el poder y la autonomía de sus dueños, lo que sólo puede lograrse empobreciendo y esclavizando a la gran mayoría. Estas instituciones no sirven a una nación; son parásitos de ella. De manera constante, impiadosa y sin cesar, devoran a su anfitrión. Son peores que la peste negra, porque nunca desaparecen. Ellos son, con mucho, el enemigo público número uno. Esto, junto con el sistema de reserva fraccional fraudulenta, permite la concentración de la riqueza y el poder político en manos de los pulpos bancarios y sus numerosos tentáculos; militares, academias, drogas, escuadrones de la muerte, industria, salud, minería y agricultura. También permite manipulaciones destructivas y deliberadas de la oferta de dinero, y el auge y caída de los ciclos económicos devastadores que enriquecen más y empoderan a unas pocas familias de banqueros, mientras esclavizan al público en general. Tendré más que decir sobre esta plaga bancaria en otro lugar, pero por el momento permítanme decir esto: si me viera obligado a elegir entre la regla actual de los banqueros, por un lado, o el imperio de la mafia, por el otro, yo elegiría la mafia, cualquier día y a cualquier hora.

Los atenienses, por el contrario, no tenían esa quinta columna parasitaria en medio de ellos. Tenían acceso a suficiente plata en su propio territorio nacional, y el estado (no los intereses privados) emitía la moneda nacional de plata o cobre. El estado no acumulaba deuda como una cuestión de rutina, no sufría los estragos de la creación de dinero de reserva fraccional (donde la concesión de crédito es en sí mismo un acto de creación de dinero), ni planeaba auges y caídas económicas. Así, los atenienses se evitaron los horrores de un sistema económico y político dominado por banqueros.

 Otra característica sobresaliente de la democracia ateniense involucra el ostracismo (una palabra suya). Los demócratas atenienses sabían muy bien que sus peores enemigos eran los oligarcas dentro de sus propias paredes. En raras ocasiones, estos traidores fueron llevados a juicio y ejecutados. Pero los atenienses trataban de vivir de acuerdo con su ideal de moderación. Las personas que eran consideradas una amenaza para la democracia, eran seleccionadas por un voto anónimo de la asamblea y obligadas a abandonar la ciudad por diez años. Conservaban su ciudadanía y posesiones, pero eran forzadas a permanecer en el exilio. Por ley, sólo una persona podría ser condenada al ostracismo en un año determinado. Como un hecho histórico sobresaliente, sin embargo, el ostracismo fue rara vez aplicado.

La notable madurez política, la compasión y la tolerancia de un pueblo libre, tal vez pueden ser mejor capturados a través de dos ejemplos históricos específicos.

El primero consiste en la reconciliación de la posguerra. Un estudioso del derecho contemporáneo sostiene que el primer ejemplo documentado de una

"política de justicia de transición autoconsciente, es proporcionado por la respuesta de los atenienses clásicos a las atrocidades cometidas durante el reinado de los Treinta Tiranos (…) Los atenienses equilibraron cuidadosamente el castigo y el perdón (…) el recuerdo y el olvido”.

Otro historiador comenta sobre el mismo suceso histórico:

 "En 404 a.C. la guerra del Peloponeso finalmente llegó a su fin, cuando los atenienses, muertos de hambre en la sumisión, se vieron obligados a aceptar los términos de la rendición de Esparta. Poco después, un grupo de treinta conspiradores, con el apoyo de Esparta ("los Treinta"), derrocó la democracia y estableció una estrecha oligarquía. Aunque los oligarcas estuvieron en el poder durante sólo trece meses, mataron a más del 5 por ciento de la ciudadanía y aterrorizaron a los demás mediante la confiscación de la propiedad de algunos y el destierro de muchos otros. A pesar de esta brutalidad, los miembros del movimiento de resistencia democrática que recuperaron el control de Atenas llegaron a un acuerdo con los oligarcas y establecieron una amnistía que protegía a los colaboradores de las acusaciones por todos los crímenes cometidos, exceptuando los más severos”.

 ¿Suena este acto excepcional de amnistía (otra palabra de origen griego) y perdón a ley de la calle?

Otro ejemplo conmovedor de la grandeza de Atenas, de la compasión en medio de una lucha por la supervivencia nacional y personal, es relatado por Tucídides:

"Inmediatamente después de la invasión de los peloponesios, toda Lesbos [una isla griega], salvo Metimna, se rebeló contra los atenienses (…) Sin embargo, los atenienses, afectados por la peste y por la guerra que había hecho estragos, pensaron que era demasiado agregar Lesbos con su flota y recursos intactos a la lista de sus enemigos; y en un principio no creyeron en la embestida, dando demasiado peso a su deseo de que tal vez no sea cierta. Pero cuando una misión enviada fracasó en la persuasión a los mitileneos [los habitantes de Miteline, la principal ciudad de la isla de Lesbos], los atenienses se alarmaron y decidieron dar el primer golpe. Después de un prolongado asedio, los atenienses se impusieron. Al principio, la asamblea envió un trirreme con el fin de ejecutar a todos los hombres de la isla rebelde, y esclavizar a las mujeres y los niños. Al día siguiente volvió a convocar la asamblea, y se votó para revocar la primera votación, y salvar así la vida de la mayoría de los habitantes de Lesbos. Inmediatamente enviaron otra galera ligera a Mitilene, sospechando que, si no iba con premura para adelantar a la que había partido la noche antes, hallaría la ciudad destruida. Los embajadores Mitilenios proveyeron al buque de vino y tortas de cebada, y prometieron grandes dones a los marineros si llegaban antes que la primera; lo que provocó que los hombres fuesen tan diligentes en el viaje que tomaron sus comidas de tortas de cebada amasadas con aceite mojadas en el vino mientras remaban, y sólo durmieron por turnos mientras los demás estaban en el remo. Por suerte, no se toparon con ningún viento en contra, y el primer barco no hizo ningún apuro, mientras que el segundo siguió adelante en la forma descrita, de modo que el primero llegó muy poco delante de ellos. Paquete [el general ateneo] apenas tuvo tiempo para leer el decreto y prepararse para ejecutar la sentencia, cuando el segundo llegó a puerto y evitó la masacre. Así se libró la ciudad de Mitilene del peligro en que estaba".

Pregúntese a sí mismo: ¿Se comportaron de este modo al menos una vez la república Romana o la república Americana? Y si no, ¿no es hora de que reclamemos que nuestro propio sistema político sea capaz de semejante sabiduría y compasión en tiempos de guerra?

Otros rasgos claves de la democracia ateniense fueron:

• La casi completa autosuficiencia económica de la familia promedio

• Un verdadero sistema de empresas libres (en gran medida ausente en las sociedades modernas llamadas capitalistas)

• Una visión del mundo menos materialista

• Un pequeño estado

• Una carga impositiva mínima en tiempos de paz                                                                    

• La participación de la mayoría en los asuntos cívicos

Con certeza, Atenas no era una utopía. La esclavitud era generalizada y ni las mujeres ni los extranjeros disfrutaron de los plenos derechos de un ciudadano. El Imperio ateniense a menudo explotaba y controlaba despóticamente a los miembros de la confederación, a veces brutal e incluso cínicamente, reprimiendo así las deserciones. Los ciudadanos influyentes eran eminentemente sobornables, y a menudo traicionaban su ciudad. Los atenienses parecían incapaces de concebir una verdadera unión, en igualdad de condiciones, con democracias hermanas, y eran por lo tanto, al final, esclavizados por la dictadura de Macedonia. Pero Atenas, creo, todavía proporciona un punto de partida para una sociedad libre, racional y compasiva. Por supuesto, hay muchos otros modelos similares, por ejemplo la notable Confederación Iroquesa. Podemos copiar los marcos básicos de este tipo de democracias genuinas, evitando al mismo tiempo sus principales debilidades.

Tres ejemplos modernos de democracia genuina en acción

En algunas repúblicas contemporáneas, en raras ocasiones, se le permite al pueblo decidir sobre un asunto directamente (a través de un referéndum). En tales estallidos democráticos poco comunes, no sólo no suceden fraudes masivos, sino que los ciudadanos a menudo votan sabiamente. He aquí dos ejemplos.

El Pueblo Italiano vs. La Energía Nuclear

Se nos ha advertido sobre la amenaza de la energía atómica desde el comienzo de la era nuclear. Muchos años después, en 1977, por ejemplo, Ralph Nader y John Abbot escribieron:

 "¿Qué tecnología ha tenido el potencial de destrucción masiva tanto accidental como intencional (...) de la extinción de nuestras ciudades y la contaminación de los estados después de un accidente, un desastre natural, o un sabotaje? ¿Qué tecnología ha sido tan innecesaria, tan evitable con sencilla frugalidad, o con el desarrollo de fuentes renovables de energía? ".

Cuando la decisión se deja a los psicópatas, ellos por supuesto eligen las ganancias y el empoderamiento a corto plazo, a pesar de que una planta de energía nuclear ¡puede consumir más energía de la que puede producir! Después de ellos, se podría pensar, el diluvio. Pero cuando al pueblo se le permite decidir, a menudo toma la decisión correcta, a pesar de la avalancha de propaganda de los banqueros:

"Italia es una zona libre de energía nuclear desde el referéndum de de noviembre de 1987. Después de la victoria de los partidos de centro-derecha en las elecciones de 2008, el ministro de Industria de Italia anunció que el gobierno preveía el inicio de la construcción de la primera planta de propulsión nuclear italiana en 2013. El proyecto anunciado fue detenido en marzo de 2011, después del terremoto de Japón, y desechado después del referéndum del 12-13 de junio de 2011. "

El pueblo islandés vs. Los banqueros internacionales

La crisis económica mundial está ahora en su cuarto año, y a pesar del sistema de propaganda, la situación es cada vez peor. El desempleo real se acerca a los niveles de la gran depresión, mientras que la clase media está perdiendo terreno constantemente. Dada la creciente miseria del pueblo estadounidense, uno podría pensar que EE.UU. detendría sus costosas guerras de agresión. Sin embargo, Estados Unidos está gastando ahora aún más en matar inocentes en el extranjero. Uno también podría pensar que EE.UU. desmantelaría su extremadamente costoso aparato de estado policial, pero los banqueros y sus títeres están gastando de hecho más dinero en subyugar y humillar al pueblo estadounidense. Uno podría pensar que en estos tiempos difíciles, una mayor igualdad de ingresos se intentó, pero, efectivamente, la brecha entre ricos y pobres ha crecido a pasos agigantados entre 2008 y 2012. Uno podría creer que la mafia DC permitiría la quiebra de los bancos internacionales que causaron la crisis, para empezar, y que, por otra parte, de acuerdo con su ideología autoproclamada capitalista (sin mencionar cristiana), diría que ellos son demasiado grandes para existir. Pero todo lo contrario está ocurriendo: para evitar la merecida quiebra de estos bancos, nuestros políticos (es decir, los grandes banqueros mismos o sus peones) han robado trillones al pueblo estadounidense. En consecuencia, los tiempos difíciles económicos seguirán sin disminuir, o aún más, empeorarán por años y años.

Olafur
<El Ex Presidente Ólafur Ragnar Grímsson>

A partir de junio de 2012, sólo ha habido una excepción a esta triste historia de robo colosal: Islandia. Allí, gracias a un presidente extraordinariamente valiente y decente, al pueblo se le permitió decidir su destino, en dos ocasiones, a pesar de la enérgica oposición de los banqueros internacionales. "Estos fueron los bancos privados", dijo el presidente de Islandia, “y nosotros no les suministramos dinero a fin de mantenerlos en movimiento; el estado no asumió la responsabilidad ante el fracaso de los bancos privados”. La gente votó y, en consecuencia, Islandia está ahora en una mucha mejor forma económica que países como Grecia, España, o los EE.UU. En Islandia, además, algunos banqueros terminaron de hecho pagando por sus crímenes, y a raíz de la crisis, el país se ha movido en una dirección más democrática. El pueblo de Islandia 

"Tomó un camino diferente al de los Estados Unidos después de su crisis financiera y nacionalizó los bancos, expulsó a la cárcel a algunos de los responsables de la caída, y rescató a los propietarios en lugar de preocuparse solamente de salvar a los bancos. Y ahora están regresando y su economía está creciendo de nuevo".

Incluso la prensa corporativa, en las raras ocasiones en las que cubre la historia de Islandia, subraya el fabuloso potencial de la democracia genuina:

 "Islandeses que arrojaron piedras al parlamento en 2009 exigiendo a sus líderes y banqueros una respuesta ante el colapso económico y financiero del país, están ahora cosechando los beneficios de su ira. Desde finales de 2008, los bancos de la isla han perdonado préstamos equivalentes a 13 por ciento del producto interno bruto, aliviando la carga de la deuda a más de un cuarto de la población (...) Los pasos dados por la isla para resucitar después 2008, cuando sus bancos habían incumplido los pagos de $85 mil millones de dólares, están resultando eficaces. La economía de Islandia este año superará la zona del euro y el mundo desarrollado en promedio (...) Hogares de la isla fueron ayudados por un acuerdo entre el gobierno y los bancos, que todavía están en parte controlados por el Estado, a perdonar la deuda superior a 110 por ciento del valor de las viviendas. Además de eso, una sentencia del Tribunal Supremo en junio de 2010 resolvió ilegales los préstamos indexados a monedas extranjeras, es decir, las familias ya no tienen que cubrir las pérdidas de la corona (...) La economía islandesa, valuada en 13 mil millones, que se contrajo un 6,7 por ciento en 2009, creció un 2,9 por ciento el año pasado y se expandirá 2,4 por ciento este año (2012) y el próximo (...) La zona del euro crecerá un 0,2 por ciento este año y el área de la OCDE se expandirá un 1,6 por ciento, según estimaciones de noviembre (...) El enfoque de Islandia para hacer frente a la crisis ha puesto a las necesidades de su población por delante de los mercados en todo momento. Una vez que se hizo evidente, en octubre de 2008, que los bancos de la isla se encontraban sin posibilidad de salvarse, el gobierno intervino, protegió las cuentas domésticas y dejó a los acreedores internacionales tambaleando. El banco central impuso controles de capital para detener la liquidación de la corona y fueron creados nuevos bancos controlados por el Estado, a partir de los restos de los prestamistas que habían fallado. El fiscal de Islandia involucrado en la cuestión ha dicho que podría acusar a un máximo de 90 personas, mientras que más de 200, incluyendo a los ex presidentes ejecutivos de los tres bancos más grandes, se enfrentarían a cargos criminales (...) Esto comparado con los EE.UU., donde ningún ejecutivo de los bancos principales se ha enfrentado a un proceso penal por su papel en la crisis del colapso de las hipotecas".

La Filarmónica de Berlín

Mi principal objetivo al escribir este artículo, es contribuir al sueño idealista de ayudar, en pequeña medida, a salvar nuestra especie de su más probable destino; guerras perpetuas, crecientes desigualdades económicas, totalitarismo y, dentro de un par de siglos — a lo sumo — la extinción. Este futuro grave puede vincularse de manera directa a la escandalosamente mala gestión política de la humanidad y la biósfera; por lo tanto, este artículo se centró en la democracia directa como el principio organizador de todas las futuras organizaciones políticas. Debo dejar claro, sin embargo, que la democracia directa es, en mi opinión, la mejor manera de organizar todos y cada colectivo humano, incluyendo asociaciones tales como fábricas, equipos de fútbol, ejércitos (hasta su abolición), y agrupaciones de arte.

Berlin<Algunos músicos de la Berliner Philharmoniker>

 

Un ejemplo exitoso de la democracia genuina fuera de terreno político es la Filarmónica de Berlín, una de los principales orquestas del mundo (véase, por ejemplo, el documental de Thomas Grube, Viaje a Asia).

 Echemos un vistazo a lo que un comentarista tiene que decir acerca de la "banda más genial en el mundo:"

"Cuando la Filarmónica de Berlín fue creada en 1882, sus cincuenta y dos músicos decidieron hacer negocios de manera diferente. Ellos querían un sistema democrático en el que no sólo participaran los músicos como tales, sino que tengan además otras facultades (...) Se trata de músicos que gestionan ellos mismos desde la programación de conciertos, hasta arreglos de viaje, o manejo de asuntos personales delicados (...) el proceso de audición es totalmente incluyente. Todos los miembros de la orquesta participan formando un público para hacer una audición de los candidatos en el escenario de la Philarmonie [la sala de la orquesta]. Hay 128 votos, y el Director Titular, como todos los demás, tiene sólo uno. Las pruebas de audición incluyen comprensión, cualidades del sonido y expresión estilística. La técnica es un hecho más, pero nunca utilizado como criterio principal o único. Uno de los músicos me contó que él y sus colegas estaban buscando que ‘sus almas’ sean tocadas por la música que tocaban (...) El salario base es € 90.000 bruto para todos los músicos de la filarmónica. Los directores reciben un 15% extra. No hay ninguna negociación individual de los contratos personales como en los EE.UU. La transparencia y la equidad se consideran esenciales para la solidaridad (...) Además de tocar en la Orquesta, se espera que cada músico para ser solista, además de realizar música de cámara, contribuya a la visión general de la Orquesta (...) Los berlineses adoptan una visión amplia de sus responsabilidades como músicos. Además de la serie de conciertos establecidos en la Filarmónica, los músicos están involucrados en el trabajo comunitario que se destaca por la profundidad de su compromiso y la interactividad. El trabajo de los músicos llega a muchas personas, desde niños de jardín hasta presos, desde maestros hasta aprendices permanentes. No hay obligación contractual para los músicos que desempeñan este trabajo. Se les paga sin gastos adicionales, excepto los gastos de viaje. Lo hacen porque entienden el poder transformador inherente de la música y quieren compartirlo con el público que no ha tenido ocasión de experimentarlo”.

"La última vez que vi a la filarmónica de Berlín, pensé que era la mejor orquesta que había oído jamás en mi vida. Y lo pensé también las veces anteriores que la vi. Las actuaciones tenían tal energía, tal compromiso, tal movimiento (…) de hecho, los músicos se movían físicamente con la música. Incluso su sola presencia en el escenario hablaba de un nivel diferente de la comunicación y el compromiso. Valoré mucho la tradición al final del concierto de darles la mano y agradecer a cada uno de los músicos (...) Este modelo no parte de la visión de ningún líder, sino que viene de un colectivo de músicos que están facultados para ser creativos con nuevas ideas, nuevas direcciones y nuevos retos”

Palabras de despedida

No es casualidad que, cuando se le dio la opción, el pueblo italiano rechazó la energía nuclear, a pesar de la falsa y masiva publicidad de los prestamistas. No es casualidad que, a partir de junio de 2012, el único país con alguna posibilidad de escapar de la servidumbre, Islandia, fue capaz de hacerlo a través de un referéndum, a pesar de la masiva y falsa publicidad de los prestamistas. No es casualidad que la Filarmónica de Berlín es, quizás, la orquesta más destacada del mundo. Lo que funcionó tan bien para los atenienses antiguos, para la Confederación Iroqués, y para la mayoría de nuestros ancestros cazadores-recolectores, puede funcionar, evidentemente, igual de bien para cualquier país u organización que elija darle una oportunidad a la democracia verdadera.

La demostrable superioridad de la democracia directa frente a todos los demás sistemas políticos nos dice que, cuando se les da la oportunidad, la mayoría de nosotros somos fundamentalmente decentes y racionales. Debemos hacer todo lo posible para darnos esa oportunidad.

                                                                       Moti Nissani                                           Revolutionary's Toolkit